20 enero 2011

El Auto- rescate

El amor, el amor, el amor, no sé por qué hay días en los que te provoca escuchar a Alejandro Sanz, combinado con Franco de Vita, un toque de Alberto Plaza, unas gotas de Ricardo Arjona, una pizca de Montaner y ya estás lista para cortarte las venas con galletitas de soda por ese bendito chico que no te da bola, o que te quiere y tú no, o que se desapareció, o no sabes qué hacer, viene la confusión y viceversa.

¿Será que toda nuestra felicidad tiene que girar en torno a la persona que conoceremos?, en la media mitad sacada de un mito griego, o en que una galletita de la fortuna en el barrio chino te augure un futuro lleno de amor porque encontrarás al hombre de tus sueños.

Desde chiquitas nos enseñan que el príncipe tiene que ir en el rescate de la plebeya, que la pobre e indefensa futura princesita no puede separarse de sus malvadas hermanastras sino es por el grandioso hombre alto, guapo, en caballo y millonario claro, super aristocrático, fuerte, valiente y preparado para cumplir con sus funciones: rescatar, amar y hacer feliz a la princesa, por los siglos de los siglos o la clásica: viviendo felices para siempre.

Los años pasan y te vas dando cuenta, que los príncipes no son azules, no existen personas azules a menos que se estén ahogando y los más cercano a azul que has visto son los Oompa-Loompas de Charlie y la fábrica de chocolate o los pitufos.

Resulta que todo no es más que una mera fantasía, las películas acaban en el para siempre, pero no te cuentan todo lo que viene incluído en el siempre; como que la pobre princesa rescatada tuvo que dejar de dormir un año entero cuando tuvo a su primer hijo, que el gran príncipe quizo irse de parranda con sus amigos de la corte real más de una vez y que las hermanastras de la princesa desaparecieron pero luego vinieron las cuñadastras, amigastras... etc.

Me viene la siguiente pregunta a la mente,¿qué hubiese pasado si el príncipe nunca rescataba a la Cenicienta? o a Blancanieves? Talvez hubieran tenido que defenderse por sí solas. De esa manera habrían tenido que ser felices por su propia cuenta, hubieran hechos sus propios reinos, se hubieran llenado de haciendas y hasta hubieran abierto sus propias empresas dependiendo de la época.

Si comenzamos a cambiar la idea del rescate de nuestras mentes, nos daremos cuenta que la única manera de querer a alguien realmente es queriéndonos primero a nosotros, porque sino conocemos el amor como vamos a amar, simple lógica, construyamos nuestra propia felicidad para poder ser felices con lo que tenemos y queremos, luego de eso las bendiciones vendrán en avalancha al igual que el amor.



2 comentarios:

  1. Mariela Dávila26 enero, 2011 23:25

    Yo nunca fuí buena para escribir, creo porque no puedo explicar lo que siento con palabras , y es lo que me pasa ahora después de leer lo que TU has escrito lo unico que te puedo decir es que me siento muy orgullosa de tí y que te quiero mucho, que quiero lo mejor del mundo para tí y que nunca te falte el amor y la felicidad
    Tu mamá

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  2. Mami, recién leo lo que me escribiste :)me emocionó un montón ver tu comentario, sólo trato de poner en palabras lo que siento tratando de entretener. Te quiero mucho! y lo que soy ,lo soy gracias a ustedes.

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